UNA DÉCADA DE PUERTO DEPORTIVO EN HONDARRIBIA

Las dos fotografías de El Diario Vasco muestran el antes y el después de la zona en la que se encuentra el Puerto Deportivo. Un espacio ganado para el ocio y el entretenimiento.

El Diario Vasco
8 de enero de 2012
«El primer objetivo de mi visita a Hondarribia es el de estar con los arrantzales y transmitirles mi solidaridad y la del Gobierno Vasco por la situación que están atravesando. El segundo objetivo es la inauguración del puerto deportivo, un proyecto muy importante detrás del que hay mucho trabajo e ilusión». Éstas fueron las primeras palabras que el lehendakari, Juan José Ibarretxe, pronunció en su discurso de inauguración del puerto deportivo de Hondarribia el 9 de noviembre de 2001.

Ya ha transcurrido una década desde aquel día que supuso el final del largo camino para una infraestructura sobre la que se había empezado a debatir a principios de los años noventa y que llegó a tener un proyecto previo que nunca llegó a ejecutarse. El alcalde de la ciudad por aquel entonces, Borja Jauregui, hizo referencia a estos desencuentros confiando en que se hubiera aprendido «la lección, dejando a un lado, por el bien de los ciudadanos, este tipo de polémicas estériles cada vez que surjan nuevas iniciativas».

Desde aquella jornada, Hondarribia pasó a disponer de 600 amarres para barcos deportivos en una dársena que ocupa 60.000 metros cuadrados y que costó 1.764 millones de pesetas, lo que hoy serían algo más de 10 millones de euros. El puerto deportivo no llegó solo y es que supuso el arranque para la renovación total de la zona de la playa. La línea de mar se adelantó 70 metros y se construyeron paseo y el aparcamiento, el nuevo dique del puerto pesquero y se dieron los pasos para el posterior desarrollo del área deportiva de Hondartza.

Dentro de las anécdotas, queda para el recuerdo el planteamiento de una pasarela que sirviera de puente de paso en la bocana de la instalación deportiva, opción que finalmente fue rechazada al considerar que su funcionalidad se vería muy condicionada al tráfico de entrada y salida de yates y veleros.

Usuarios en lista de espera

La infraestructura supuso el definitivo empujón en nuestra comarca a las actividades de ocio en torno al mar junto a la creación del Club Náutico de Hondarribia en 1974 y la construcción del puerto recreativo de Hendaia en 1993. Los barcos habían comenzado a entrar en el puerto en el verano previo a su inauguración oficial y, en los primeros meses de actividad se alcanzó el 80% de ocupación. No tardaron en completarse las plazas y, diez años después, sigue habiendo listas de espera a pesar de los 246 amarres que se habilitaron en septiembre de 2010 con la apertura de la nueva dársena de veteranos.

Además de los barcos establecidos en Hondarribia, son muchos los turistas que llegan cada año a través del mar. A falta de los datos de 2011, los números de 2010 reflejan que se dieron un total de 7.000 pernoctaciones con una estancia media de tres días y medio. En cuanto a la procedencia, el 49% de los visitantes llegaron de Francia, el 36% de España notándose un incremento de barcos ingleses, irlandeses, belgas y holandeses.

El puerto de Hondarribia está gestionado por Euskadiko Kirol Portuak que también se encarga de las dársenas de Donostia, Orio, Getaria y Bermeo. Esta sociedad pública del Gobierno Vasco ha optimizado la distribución en la lámina de agua obteniendo 27 nuevos puntos de amarre y ha realizado varias inversiones en Hondarribia a lo largo del últimos años. Se ha cambiado el cableado eléctrico de los casi 2.000 metros lineales de los pantalanes, se ha renovado la gasolinera, se ha condicionado el ‘garbigune’ y se ha mejorado la conexión a Internet mediante un nuevo sistema de wifi.

No solo de barcos vive el puerto. En la última década se ha conseguido otro de los objetivos con los que fue concebido: socializar y abrir sus instalaciones a la población con el impulso de la zona comercial cuyos locales están ocupados al 100%. También se promocionan actividades como la feria del brocante y el coleccionismo (el primer y segundo domingo de mes), la de arte (el tercero y cuarto) o el mercado marinero cuya primera edición se organizó a finales de agosto.