NORBERTO EMAZABEL
Abad Mayor
Hondarribiko Itsasn Gizonen Kofradia
Cofradía de Pescadores de Hondarribia
2 de junio de 2011
Es larga la historia de este “gran rojo”, tan larga como la de los arrantzales de Hondarribia, que se han dedicado durante décadas a la captura de tan codiciada especie.
La flota de Hondarribia, juntamente con la del puerto de San Juan de Luz, fueron durante muchos años los únicos en toda la cornisa cantábrica que se dedicaron a la captura del atún rojo o cimarrón, comenzando las capturas el mes de junio y finalizando las campañas hacia mediados del mes de noviembre.
A comienzos de la década de los setenta, grandes buques palangreros japoneses fueron detectados frente a nuestras costas, con kilómetros y kilómetros de aparejos de pesca desplegados para capturar el atún rojo, que era en aquél entonces fuente principal de ingresos para nuestra flota. No tardaron en reaccionar los arrantzales del puerto de Hondarribia y hacer que los grandes palangreros japoneses pusieran rumbo a otras aguas. Batalla ganada.
La captura del cimarrón llevada a cabo por la flota de Hondarribia se ha desarrollado siempre a la modalidad de caña con cebo vivo, que garantiza la sostenibilidad del recurso gracias a su selectividad y nulo descarte.
Con el paso de los años, esta especie ha ido ganando valor en el mercado a pasos agigantados, más en el mercado internacional y, concretamente, en Francia y también en Japón. Hasta el punto que la industria japonesa se instala en la parte sur de la península y flotas de barcos de cerco de distintos países, que no se dedicaban antiguamente a la captura de esta especie, comienzan su actividad en el Mediterráneo de una manera brutal.
A principios de la década de los noventa, ICCAT (International Commission for the Conservation of Atlantic Tunas), que es el organismo encargado de la conservación del atún rojo del atlántico y Mediterráneo, motivado por el gran interés en tomar parte en la captura del atún rojo por parte de países como Francia, Italia, Turquía, Croacia, Malta, y los situados en la cuenca mediterránea de la costa africana, como Libia, Argelia, Túnez, Marruecos y alguno más, lleva a cabo la distribución a los distintos países del TAC de atún rojo (Total Admisible de Capturas), en función de los datos históricos con los que contaba en aquel entonces cada país. A España le correspondió aproximadamente una cuota de 6.600 toneladas, gracias mayoritariamente a las capturas históricamente realizadas por los barcos de Hondarribia y las almadrabas del sur de la península, cuota suficiente teniendo en cuenta la flota que por aquél entonces se dedicaba a esta pesquería.
Es tal el valor económico que va alcanzando este producto en los mercados, que la flota cerquera del Mediterráneo, opta juntamente con la industria transformadora por la creación de las granjas de engorde para el atún rojo en diversos puntos del mar Mediterráneo, atún rojo procedente de los buques cerqueros, españoles y franceses mayoritariamente, junto con algunos buques también de otros países, que introducen sus capturas en las citadas granjas, para engordarlas en sus instalaciones y ofrecerlas al mercado cuando obtienen el tamaño y nivel de grasa idóneo para los distintos mercados.
Es en este momento, a raíz de la creación de estas granjas de engorde del atún rojo, cuando se origina la sobreexplotación de este recurso, sin capacidad de control de capturas, ni tamaños, ni descartes; Es entonces cuando comienza a darse las operaciones de pesca fraudulentas, ilegales, sin capacidad por parte de las distintas administraciones, ni de ICCAT, de poner fin a tal masacre.
Es en el seno de esta organización (ICCAT) donde se toman medidas para preservar esta especie. En el año 2006, tras fuertes presiones por parte de las organizaciones ecologistas, y en vista de los informes negativos del Comité Científico sobre la situación caótica del stock del atún rojo en el Mediterráneo, se pone en marcha el Plan de Recuperación del Atún Rojo, adoptándose una serie de medidas.
Entre otras, dos de las medidas adoptadas para intentar la recuperación del atún rojo, fueron la disminución de cuota para cada país y la prohibición de capturar atunes menores de 30 kilos.
Respecto a la incidencia que han tenido en nuestra flota estas dos medidas, hay que señalar que, al reducir la cuota a España, la administración española ha tenido que hacer un nuevo reparto de su cuota a los distintos segmentos con los que cuenta: flota de cebo vivo del Cantábrico, que es la nuestra (43 barcos), cerqueros del Mediterráneo (6 buques con puerto base en L’Ametlla de Mar), palangreros del Mediterráneo, flota del Estrecho y las almadrabas.
Es en el momento de repartir la cuota internamente a nivel de España, cuando nuestra flota ha salido seriamente perjudicada, sin que la administración española haya tenido en cuenta que somos, junto con las almadrabas, los que en su día contribuimos a que España obtuviera un cuota de 6.600 toneladas y, sin embargo, una flota como la de los cerqueros, con infinitamente menor presencia en aquellos años, ha sido premiada en perjuicio nuestro.
Por otro lado, destaca la medida de prohibir capturar atunes de menos de 30 kilos. Esta limitación es para todas las flotas que capturan atún rojo, excepto para la nuestra, y esta excepcionalidad es debido al tipo de modalidad con la que capturamos el atún rojo, ya que es un sistema selectivo al cien por cien, sin necesidad de descartes. La flota de cebo vivo del Cantábrico que se dedica a la pesca del atún rojo es la única que identifica todas y cada una de las piezas que captura, dando así cumplimiento al citado Plan de Recuperación.
Pero aún y todo, esta flota es la gran perjudicada, no sólo por los criterios tenidos en cuenta a la hora de repartir la cuota internamente por parte del Ministerio. Es además boicoteada por algunas grandes superficies, como es el caso de Carrefour, que, sin tener en cuenta el cumplimiento estricto con el que trabaja la flota de cebo vivo del Cantábrico, cierra las puertas a nuestro producto, informando de ello a la opinión pública mediante todos los medios de comunicación posibles.
Ha de quedar muy claro a todos los comercializadores y consumidores, que el atún capturado por la flota de cebo vivo del Cantábrico es un atún legal al cien por cien. Y si les cupiera alguna duda, antes de tomar medidas de este calibre, han de recabar la información oportuna, que gustosamente la proporcionaremos desde la Cofradía de Pescadores de Hondarribia.
Una vez más pagan justos por pecadores. Todos conocemos quiénes y en dónde se ha llevado a cabo la gran masacre del atún rojo. No ha sido en nuestras aguas ni por parte de esta flota artesanal que captura los atunes de uno en uno. La sobreexplotación del atún rojo se ha llevado a cabo en el extenso mar Mediterráneo y los autores son la flota cerquera que opera en aquellas aguas, incrementando más aun dicha masacre con la creación de las granjas de engorde.
Esperamos que las medidas del Plan de Recuperación pongan orden en todo este desaguisado y se tomen las medidas necesarias para que otras generaciones no padezcan los mismos daños que está padeciendo la flota vasca del Cantábrico.
