HONDARRIBIA: LAS CINCO CABEZAS DEL ESCUDO DE ARTZU

El escudo de Arzu con la inscripción “soy de Arsu”, en el número 4 de la calle Ubilla. Ilustración de Sylvain Lestrade (1896) para la obra de Xavier de Cardaillac.

Tetxu
HARRESI- Asociación de Vecinos del Casco Histórico de Hondarribia

En la fachada del número 4 de la calle Ubilla del Casco Histórico de Hondarribia hay un escudo de armas. En la base de este escudo llama la atención la presencia de cinco cabezas bajo un castillo, y algo que parece agua o un río. El blasón lleva la leyenda “Soy de Arsu”. La historia parece parte de una novela de caballería.

En el año 1200, y aprovechando la ausencia del rey navarro SanchoVII el Fuerte que se hallaba “en tierra de moros”, el rey de Castilla Alfonso VIII se anexionó Gipuzkoa. Si fue una conquista por la fuerza o una entrega voluntaria del territorio es algo que aún se sigue discutiendo. La cuestión es que tres años después, en 1203, el rey castellano separaba Hondarribia de San Sebastián, y otorgaba a la nueva villa su Carta Puebla junto con los privilegios correspondientes. Se inició para la villa de Hondarribia un período de cierta calma y prosperidad, que no duraría mucho. No tardaría en ser asediada por primera vez.

 En 1275 murió Fernando de la Cerda, primogénito y heredero de Alfonso X el Sabio, rey de Castilla. El rey había instituido que, si fallecía su primogénito, el trono iría a parar al mayor de sus nietos. Una decisión contraria al derecho tradicional castellano que establecía que, en caso de fallecimiento del primogénito, heredaría el trono el siguiente hermano. Esta situación generó un enfrentamiento abierto entre el rey, su segundo hijo Sancho y sus nietos Alfonso y Fernando de la Cerda.

Y aquí se inició una cadena de despropósitos que perduraría más de un siglo después. Alfonso X el Sabio –demostrando que a veces no lo era tanto-, hizo lo contrario de lo que él mismo había estipulado, poniéndose a favor de su hijo Sancho, y encerrando presos a sus nietos en el castillo de Játiva. El rey de Francia, Felipe III el Atrevido, tío de los Infantes de la Cerda, montó en cólera por el trato que estaba dando a sus sobrinos su consuegro el rey de Castilla, abuelo de los niños presos.

Así que en 1280, el rey Felipe III envió sus embajadores al rey de Castilla citándole en Bayona para resolver el asunto. Alfonso X acudió a las Conferencias de Bayona, y esperó en vano al rey francés que no pasó de Mont de Marsan. Disgustado y despechado, el rey Sabio volvió a San Sebastián con su séquito. Pero el rey francés tenía, además de la liberación de sus sobrinos, otros objetivos en mente. Por un cambalache se había convertido en regente de Navarra por partida doble. Era regente por parte de Juana I de Navarra, que había llegado al trono con 3 años de edad, y decidió casarla con su hijo Felipe, todavía niño, que se convirtió en rey de Navarra. De esta forma, el rey de Francia era regente por parte de los dos. Su enfrentamiento con Alfonso X el Sabio le daba la oportunidad de recuperar Gipuzkoa y conseguir un pasillo para abrir Navarra al mar.

Se encontraba el monarca castellano todavía en San Sebastián, cuando Felipe III atacó por sorpresa a Hondarribia con un ejército franco-navarro. La guarnición de la villa era pequeña, pero consiguieron cerrar las puertas, y el rey francés puso sitio a Fuenterrabía, “y haciendo el daño posible en su comarca tomo un passo estrecho a la parte de Poniente de la Villa, y alojo sobre el su gente estendiendola hasta el termino llamado Cornuz a la falda Oriental del Promontorio Olearso”.

Cuando recibió estas noticias, Alfonso X de Castilla avanzó desde San Sebastián con sus tropas hasta detenerse en lo alto de Jaizkibel. El monarca –demostrando ser más sabio esta vez- reunió a las personas de más experiencia y con mayor conocimiento de la zona. Asistieron a esta junta algunos vecinos y naturales de Hondarribia que vivían fuera de sus muros. En la reunión estaba presente Matxin de Arzu, Señor del Palacio y Casa solar de Arzu en Gornutz, que se levantó y dijo al Rey que él conocía bien la zona y que, si era su deseo, le llevaría por un camino por el que sorprendería a los franceses, y que el camino era tan bueno que se podría ir a caballo. Pero a condición de que “para no ser sentidos de los enemigos mandase que las herraduras de los cavallos fuesen atapadas y cubiertas con paños para que no sonasen hasta que no estuviesen sobre ellos, y para que fuesen conocidos entre si sobrevistiesen sus camisas y caminasen con silencio y veria como succederia bien”.

Documento firmado por los Reyes Católicos en 1503. El privilegio de Alfonso X el Sabio
a los hondarribiarras, otorgado en San Sebastián ocho días después de la batalla, está
inserto al final de la página 4 y principio de la 5 (Archivo Histórico de Hondarribia B-1-I-2-2)

El rey de Castilla quedó impresionado por la prudencia y el valor que demostraba el hondarribiarra, y ordenó a sus tropas que se dejaran guiar por él. Así que cubrieron con telas los cascos de sus caballos, se colocaron las camisas por encima del resto del equipo para diferenciarse de los franceses, y avanzaron en silencio por caminos poco conocidos de Jaizkibel. Antes del amanecer llegaron por sorpresa al campamento principal del enemigo. Ante el brusco ataque, las tropas del combinado franco-navarro abandonaron sus tiendas y sus pertrechos, y huyeron en desorden. Cuentan las crónicas que el propio “Cavallero Machin lo fizo también hiriendo y matando hasta llegar a la tienda del dicho Rey de Francia que estaba cerca de un rio”, defendida por nobles franceses “de alta guisa”. Mató a cinco de ellos “y al mesmo rey le expuso a trance de perder la vida”. Felipe III de Francia consiguió escapar y huir con el resto de sus tropas.

Cuando Alfonso X El Sabio tuvo conocimiento del resultado de la acción dirigida por Matxin de Arzu y “de lo bien que lo avia hecho, y que por el se avia dado orden de desbaratar el campo de su contrario” quiso conceder grandes mercedes al caballero hondarribiarra. Le dio el término llamado Gornutz, una gran parte de Hondarribia, rentas en otras partes y cambió su escudo de armas. El escudo de la Casa de Arzu estaría compuesto, a partir de ese día, por “un Castillo de oro en campo de gules, y al pie un río con cinco cabezas cortadas”, en alusión a los cinco nobles franceses abatidos por Matxin de Arzu junto a la orilla del río en la que se encontraba la tienda del Rey de Francia.

Este escudo presidió, a partir de entonces, la fachada de la Casa de Arzu en Gornutz. Y pasó a presidir, también, la casa de la familia cuando se instalaron intramuros en lo que hoy es el número 4 de la calle Ubilla. Un edificio que Cardaillac estima que data de principios del siglo XVII.

El sitio de 1280 fue, que se sepa, el primer sitio que sufrió Hondarribia en su historia. Hasta el siglo XIX tendría que soportar otros ocho más. Y fue relativamente corto. Porque aunque hay un baile de cifras que no nos permite conocer las fechas con seguridad, sí sabemos que “esta guerra fue muy breve, pues hallamos que el mesmo mes de dic(iemb)re en que comenzó, feneció”. Podemos afinar algo más observando los documentos que Felipe III, como regente, enviaba al gobernador de Navarra. Según estos documentos que se conservan en el Archivo General de Navarra, el 19 de diciembre estaba aún en Mont de Marsan, y el 26 de ese mismo mes ya estaba de vuelta en Moissac. Una semana de diferencia. Así que sí que parece que fue muy breve el sitio.

Alfonso X no sólo premió al caballero Matxin de Arzu, sino a toda la villa ampliando sus privilegios en agradecimiento al comportamiento de los hondarribiarras que estuvieron bajo su mando. El documento está firmado en San Sebastián el 28 de diciembre de 1280, ocho días después de la batalla. Y dice que “por fazer bien e merced a todos los vezinos de Fuenterravia, tambien los que agora son moradores como a los que seran de aqui adelante e porque se pueble mejor este lugar, quitamosles de todo pecho(1) e de todo pedido(2) para siempre jamas”.

Hoy en día el barrio de Gornutz (Montaña) es el barrio más extenso y con menos densidad de población de Hondarribia. Pero hay que tener en cuenta que, antiguamente y fuera de la villa amurallada, existían sólo dos barrios o términos: Gornutz y Jaitzubia. Hasta el año 1700 no aparece documentada la existencia de otros términos. Cabe pensar que los barrios posteriores –sobre todo Akartegi y Zimizarga- surgieron fundamentalmente a expensas de Gornutz, y que el campamento francés estaría sitiando la villa mucho más cerca de sus muros.

Los autores franceses tienden a omitir este sitio de Hondarribia de 1280. Algunos directamente aseguran que la intervención pontificia evitó la guerra y, por lo tanto, el sitio de 1280 nunca existió. Otros admiten que el sitio pudo haber tenido lugar, pero que en él no participó directamente el rey de Francia Felipe III, quien, tras el fracaso de las Conferencias de Bayona, regresó directamente de Mont de marsan a Paris. Sin decirlo con claridad, tienden a dejar caer que este asunto tendría más de leyenda que de realidad.

Nosotros nos hemos basado –fundamentalmente- en varios documentos que se conservan actualmente en la Ciudad. Es sabido que en 1498 un enorme incendio destruyó la villa intramuros, dejando sólo nueve casas en pie. En aquel incendio se quemó el archivo del Concejo y con él los documentos originales anteriores a esa fecha. Así que la documentación que tenemos de aquella época está compuesta, en general, por copias de los documentos originales o documentos insertos en otros posteriores. En el Archivo Histórico de Hondarribia se conserva una copia, a la que Noain pone fecha posterior a 1642, que describe con todo lujo de detalles el sitio de Fuenterrabía de 1280. Hay, además, una descripción de esta acción bélica escrita en 1785. El tercer documento, conservado por los actuales propietarios del caserío de Artzu, es una certificación de Diego de Urbina –rey de armas de Felipe III-, realizada en 1620, en la que su autor confirma “como en los libros y copia que yo tengo destos Reynos parece, y esta escrito en ellos, el linaje y armas de Arsu”, haciendo una descripción pormenorizada de la acción de Matxin de Arzu el 20 de diciembre de 1280, y de los antecedentes y consecuencias del sitio al que sometió Felipe III el Atrevido a Hondarribia en aquel año.

Parece demasiada documentación para una leyenda.
                                                                                                
1 Pecho: tributo que se pagaba al rey o señor por los bienes o haciendas 
2 Pedido: donativo o concesión que pedían los soberanos a sus vasallos y súbditos en caso de necesidad 
Diccionario de la lengua española (RAE, ed. 22ª, 2001)

Fuentes: 
• Euskal-Erria (1882), Machin de Arsu, Euskal-Erria 
• Lalanne, P.H. (1886), Fontarabie. Ses monuments, son histoire, Savine, Paris 
• Langlois, C. (1887), Le règne de Philippe III le Hardi, Hacchette, Paris 
• Cardaillac, X. (1896), Promenades artistiques. Fontarabie, Hachette, Paris 
• Conde de Llobregat (1930), Fuenterrabia. Noticias históricas, Fides, San Sebastián 
• Zabalza, M.I. (1995), Archivo General de Navarra (1274-1321). Documentación Real, Eusko Ikaskuntza, San Sebastián 
• Ayerbe, R. (2000), La incorporación de Guipúzcoa a la corona de Castilla (1199-1200), Boletín de Estudios Históricos sobre San Sebastián, nº 34 
• Fernández de Larrea ,J.A. (2000), La conquista castellana de Álava, Guipúzcoa y el Duranguesado (1199-1200), RIEV, 4 
• Noain, M.J. (2005), Los orígenes de Hondarribia. De su pasado romano a 1400, Ayuntamiento de Hondarribia 
• Arias, F. (2012), El linaje maldito de Alfonso X. Conflictos en torno a la legitimidad regia en Castilla (c.1275-1390), Vínculos de Historia, Nº 1 
• Archivo Histórico de Hondarribia: A-1-130, B-1-I-2-2 y B-1-I-3-1